Más allá de la indignación

Boushra Almutawakel – Mother, Daugher, Doll – The Hijab Series, ([2010] 2018)

Sin dejar de atender a la querida cuestión de los algoritmos y después de un largo período de actividad con muchos borradores de post y ninguna flor (de post) 😀 de repente esta cuestión ha entrado en mi cabeza con esa fuerza de río abajo que termina en palabra escrita.

Y sin embargo, no estamos tan lejos del territorio del algoritmo, medios, comunicación, información, discurso de odio, odio a secas.

En estos días, como todos, sigo la situación en Afghanistán con estupor, tristeza, y muchas preguntas a mí misma, en mi ejercicio de ser ciudadana con una perspectiva política e ideológica además de utópica, en esta, nuestra sociedad.

No vengo aquí a desparramar indignación ni odio. La comunicóloga y periodista argentina Mariana Moyano (en su libro “Trolls, la industria del odio“, bien comentado por la nota de “Beers & Politics“) ya nos enseña que la indiganción es el combustible del algoritmo facebookero.

Yo no me indigno por una situación que veo, desde mis ojos de occidental, blanca, cis, nacida en la periferia colonial hispánica y aceptada en el centro europeo, como una violación de derechos humanos del 50% de la humanidad afgana.

Tengo preguntas.

Está bien, son preguntas que se van formando mientras consumo medios, y también mientras siento profundamente mi privilegio de trabajar, viajar, compartir mi tiempo libre con amigas, dar apoyo económico en mi familia, seguir la carrera de mi hija, leer y admirar otras mujeres. Quiero esa vida para todas las mujeres, claro está. Pero es una mirada sesgada, probablemente. Todos estamos atravesados.

Pero veo la luz en este quehacer de rumiación existencial.

Tal vez alguien pueda compartir mis dudas existenciales o mejor aún tal vez tenga ganas de embarcarse en una conversación constructiva.

Ahí va:

  • ¿Por qué los valores que Occidente cree fundamentales son tan efímeros cuando se implantan en otras sociedades? ¿La historia de Vietnam, se repite? Me refiero a la intervención, el modo de retirada, la forma hermética y impasible con la que responde el contexto local intervenido por Occidente.
  • ¿Por qué el odio y esclavización de las mujeres? ¿Cuáles son las raíces de ese odio que lleva a cosificarlas, suprimirlas de la vida pública, convertirlas en propiedad? ¿Qué base histórica tiene eso?
  • ¿Hay construcción mediática de esa imágen? ¿Hasta qué punto Occidente está usando esa imagen para aumentar la indignación y polarizar opiniones, lo que nos aleja del diálogo intercultural e interreligioso?
  • ¿Cómo se ven a sí mismas las mujeres afganas, qué quieren para sí mismas, su cultura, su sociedad?
  • Las mujeres en general ¿Hemos hecho lo suficiente por tomar nuestros lugares o esperamos a que los hombres nos “den” nuestro lugar?
  • Las mujeres occidentales ¿Estamos dejando que sean los hombres occidentales los que se ocupan de un drama que nos compete de manera ética y política?

Voy a aclarar algunos puntos, para que se entienda cómo llego a estas preguntas:

1- No digo “mujeres”, porque mi preocupación es que ahí nos coloquemos en un lugar de la ecuación de negociaciones internacionales de la que rápidamente nos podríamos caer. Si lo importante es preservar la paz, si lo importante es prevenir ataques terroristas, y mantener acuerdos económicos y políticos en la zona geopolítica de Afganistán, entonces la “cuestión de género” puede esperar. Mientras los líderes talibanes estén tranquilos, en su casa, sus reglas.

2-Me pregunto cómo se ven las mujeres afganas porque me preocupa tremendamente imponer una visión occidentalocéntrica del mundo. No creo que podamos imponer como “ideal” una visión del mundo basada en el consumo, la industria de la estética, la colonización, el hipertrabajo, la automatización a cuestas de la relación humana, etc. Quien no se reconozca en estos nudos gordianos de la cultura occidental que tire la primera piedra.

3- Me pregunto si las mujeres hacemos lo suficiente sin dejar de olvidar que tampoco las occidentales tenemos todo el terreno necesario ganado (por ejemplo suficiente representación en la política) para negociar y actuar de manera diferente con los líderes talibanes. Pero mi pregunta por si hacemos lo suficiente tiene que ver con nuestro espacio de maniobra para el activismo y para el compromiso con esas mujeres. Muchas de nosotras, en Occidente, ocupamos lugares de un cierto liderazgo, tenemos nuestro dinero, nuestra libertad de palabra. Podemos entonces promover y financiar redes de cooperación, podemos hacer redes con mujeres afganas, apoyar su educación, su participación en nuestros proyectos, su fuerza como movimiento femenino.

4- Subrayo el concepto del 50% de la humanidad. La lucha feminista no busca ridiculizar al hombre ni invertir la situación actual (de patriarcado). Lo que buscamos es mejorar la condición humana, en una visión de integración de las diferencias. Yo tengo padre, hermanos, marido, amigos hombres cuya influencia en mi vida es sustancial, excelente y enriquecedora. Quiero mirar con ellos (junto a nosotras) la posibilidad de un mundo mejor.

Acompaño este post con la elocuente obra de la fotógrafa Boushra Almutawakel. ¿Cómo puede verse una humanidad sin una mitad? ¿Como un cuerpo mutilado o mutante?

Y aquí llega nuestra conexión directa al universo de medios de cada día. Nuestro pan tóxico.

Extraje esta obra artística del artículo aparecido en el magazine Ihaveavoice del 26 de Febrero https://ihaveavoice.it/la-scomparsa-della-donna…/ . El artículo cita incorrectamente la fotógrafa Shadi Ghadirian, cuyo sitio fui a consultar, no encontrando la fuente de la obra en el artículo.

Luego, navegando y buscando el título de la obra en inglés, encontré que la misma pertenecía a Boushra Almutawakel https://www.womeninislamjournal.com/…/whats-behind-the… Ya pueden apreciar el efecto de las redes. El artículo de “Ihaveavooice” apunta a la descripción del horror y usa una obra artística (mal citada) para generar indignación. Se nutre del click, y cualquier recurso es bueno. Aunque el objetivo de este sitio sea positivo, y se trate de actuar, ¿Por qué lo hace con la falsedad?

Es verdad que tenemos que saber para actuar. Pero probablemente necesitamos dejar la indignación (ante el horror) y pasar a la acción: diálogo, redes, educación, colaboración, construcción.

Desde mi lugar como educadora, me comprometo a buscar vías y a seguir estudiando el problema. Desentrañando mentiras y enseñando a mi estudiantado a desentrañarlas. Haciendo preguntas más que haciendo circular el odio.

Para hacer algo más que indignarme. Para responsabilizarme.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.