Cómo generar una actitud digital crítica: retos del confinamiento

Intro y provocación

Mañana 4 de Mayo me toca participar en el ciclo de Webinar organizado por la UOC “Docencia No Presencial en Emergencia”. Mi presentación se intitula “Cómo generar actitudes digitales críticas entre nuestros estudiantes” (si te interesa, te ruego que te inscribas, podremos charlar en modo directo), les dejo enlace a las diapos para que quien quiere curiosee el material.

Creo que sea a los docentes inscriptos a los diferentes webinar programados que a los colegas que los han impartido y a mí misma, nos une una vocación de servicio y de mejoramiento de nuestra práctica profesional en un momento de crisis sin precedentes para la historia de las instituciones educativas…y la sociedad. Creo que hay que tener mucho coraje para enfrentar este momento tratando de aprender, o de compartir lo que uno sabe, para cambiar. Y aquí estamos: desde mis comienzos me he interesado en la educación como medio de transformación y de emancipación, así como de justicia social. En mi formación de máster me interesé por la andragogía, que es la pedagogía de adultos, y más tarde por las tecnologías como medio de inclusión, acceso y desarrollo profesional, de lo global a lo local y viceversa. Y es desde ese recorrido que voy a fundamentar la propuesta de trabajo y las herramientas que comparto en el webinar.

Vamos a empezar de una provocación, preguntándonos cómo percibíamos las tecnologías ayer y hoy, para irnos abriendo a esta necesidad de repensar nuestra relación con la tecnología. Es una relación con sus altibajos, claro está.

Esta imagen artística me ayuda a contarles como pensaba yo (y muchos otros tecno-entusiastas) el web en el 2010, según cómo lo había vivido desde los ’90 (y como lo usé en mi libro “Apprendere in Contesti Culturali Allargati: Formazione e Globalizzazione”.

Mantegna
Andrea Mantegna, La Camera degli Sposi, Mantova, 1473. (Imagen de Wikimedia Commons)

Un precioso fresco o más bien un trompe l’oeil de Andrea Mantegna se ha usado para abrir una ilusión en un techo, una ilusión de cielo en la que además la cognición se expande y deja entrar la fantasía. Esas eran las tecnologías de los 90 y el 2000 una ventana (metáfora bastante abusada) a un mundo inmaterial pero no por eso con un menor sentido de realidad para quien lo vive.

meme-Magritte
Meme extraído de “eldiario.es“- Sobre la base de “La Trahison des images”, René Magritte, 1929

Pero hoy y en esta coyuntura particular ha circulado este meme. El dibujo de Magritte se ha usado muchísimo para representar el “engaño” de la virtualidad. Un engaño que nos lleva al extremo, cuando la materialidad de las cosas nos falta en modo atroz, cuando el cuerpo que queda fuera de la comunicación virtual es demasiado excluido, esa ilusión de realidad en la virtualidad nos crea un conflicto indecible. La virtualidad hay que sostenerla simbólicamente, cuando la podemos sostener, entonces se convierte en productiva. Pero si no es así (y de aquí viene el drama del uso de estas tecnologías en los niños) la virtualidad nos genera fatiga y estrés. Vamos a revisar esa problemática a través de este recorrido sobre el desarrollo de una actitud digital crítica, de descubrir (y aprovecharnos) del engaño de la virtualidad.

La crisis COVID19 en el mundo educativo

No es necesario que enfatice cómo esta situación ha generado una intensificación, una escalada exponencial del uso del medio tecnológico. Pero ya tenemos estudios, producidos en tiempo récord (por ejemplo, en la presentación cito  un estudio sobre centros educativos del MIT, basado en 4 semanas de “lockdown” en US ; otro estudio proveniente de la India ; otro publicado el 2 de Mayo, desde Australia; y yo misma estoy trabajando en un estudio con 54 países) más allá de los testimonios recogidos por medios periodísticos en relación a las dificultades de homeschooling y la pesada carga femenina en esta tarea. Sabemos que la situación es esta: el forzamiento del medio tecnológico se da porque no lo usamos ya como un complemento del trabajo cognitivo y de la conexión social expandida, sino porque pasa a convertirse en el único canal para socializar y para la contención emotiva. Ello conlleva una gran sobrecarga cognitiva y física, sobre todo en contextos en el que hay inadecuadas condiciones de trabajo del estudiante…pero también del docente. Sabemos por ejemplo que la fuerza de trabajo docente está masivamente feminilizada en todo el mundo, y ya tenemos evidencia de que las mujeres suman a su trabajo las tareas de cuidado y de escolarización de sus propios hijos.

Pues bien, estamos usando medios conocidos para resolver lo desconocido, y seguirlos usando de igual forma, evidentemente no ayuda. Me refiero a la organización escolar, del tiempo escolar, más que al medio tecnológico. Ahora más que nunca tenemos que pensar el medio tecnológico de modo crítico.

Un poco de teoría educativa y tecno-pedagógica crítica para empezar

Aunque amo la didáctica por problemas, me pareció importante considerar algunos autores y definiciones clave, no con un espíritu académico sino para que nos demos cuenta de que mucha agua ha pasado bajo el puente y de que no podemos dejar de mirar a este acervo de ideas al referirnos al problema analizar críticamente las tecnologías a través de las cuáles vivimos. Un comentario importante: he dejado un dossier con todas las referencias y todos los enlaces, porque las citaciones y referencias eran múltiples y me pareció mejor mantenerlas separadas, para mejorar la fluidez de lectura de este post.

En palabras simples: ¿qué es ser crítico? Porque antes de ser críticos con las tecnologías tenemos que preguntarnos qué es ser críticos.

Les invito a una reflexión interior o a contarme un evento crítico respecto al uso de tecnologías en sus vidas (también en respuesta a este post). Algo que no les haya gustado, que les haya dejado una sensación negativa o frustrante respecto del uso (y abuso) tecnológico), como por ejemplo:

  • Videojuegos o redes sociales que les han generado adicción
  • Haber presenciado o sido víctimas de lenguaje de odio.
  • Haber presenciado o sido vícticas de Ciberacoso
  • ¿Tienen hijos pequeños y les preocupa cuánto se exponen a la tecnología?
  • ¿Están preocupados por los alumnos que no tienen suficiente velocidad de conexión y por cómo regular el diseño de las actividades pedagógicas de manera equitativa?
  • ¿Les preocupa la salud emocional de los alumnos y de uds. mismos como docentes, en esta situación de confinamiento y uso masivo de tecnologías?

Estos temas y definición los estamos estudiando junto a dos colegas de Edul@b que han presentado en este ciclo de webinar, Teresa Romeu y Marc Romero, en un proyecto europeo  en colaboración con instituciones universitarias y escolares de Finlandia Reino Unido e Italia, y lo comparto con uds.

Desde nuestra tarea, y en términos prácticos, una actitud crítica es:

  • Una manera de comportarse, pensar y sentir.
  • Es un ir más allá de la información dada.
  • Pensar en las causas detrás de un hecho, un proceso, un acontecimiento.
  • También, pensar en las motivaciones y los grupos de interés en torno a hechos y / o cosas.
  • Usar esta información para orientar nuestro comportamiento en modo creativo.

Es predisponernos a tener una visión poliédrica con el fin de profundizar, de comprender para poder mejorar.

Vamos a volvernos hacia los estudios críticos como había anticipado, ahora (ver dossier con citaciones y textos recomendados que menciono sólo en passant en este texto). En las ciencias sociales y en los estudios culturales, sobre una base de tradición filosófica que me es imposible incluir aquí, que desemboca en las ciencias de la educación, ha habido varios pensadores y líneas de trabajo que han tratado de centrar la importancia de generar habilidades de pensamiento crítico, de una crítica para explorar lo no evidente, para traer a la luz la falacia. Más tarde esta habilidad se va a poner en relación el problema de los colectivos humanos no representados y de cómo hay un discurso generalizado y generalizador en el sentido de que quien queda por fuera, aún en una situación que no elige y que define profundamente su identidad (como ser mujer o ser ciego o sordo, o ser pobre, o ser un inmigrante) es considerada una excepción a una regla y no una condición que se debe ver cómo incluir en modelos y políticas sociales y educativas. Algunas de estas líneas son la pedagogía crítica de Freire y de Don Milani, la educación de adultos de Knowles o Mezirow, la desecolarización de Illich que se relaciona también con el homeschooling o escuela a casa, la pedagogía intercultural, los trabajos sobre educación y feminismo, sobre inclusión y diseño universal para la diversidad. Todas estas teorías nacen en contextos de activismo y de necesidad de representación de los colectivos desfavorecidos, que por eso generan movimientos de crítica. Pero también las líneas de pensamiento crítico y de construcción de conocimiento nacidas de las psicología cognitiva y educacional americana nos dan pautas importantes sobre el desarrollo de estas habilidades, desde una mirada contextual diferente.  Estas corrientes llegan y tocan a los estudios sobre la tecnología. El impacto más importante se relaciona con la idea de que las tecnologías no tienen un valor transformador e innovador de por sí, sino que simplemente depende de cómo son empuñadas, usadas y qué tipo de mensaje se quiere dar a partir de los grupos de poder que las lideran. Muy importante ha sido en ese sentido la contribución de la educación medial, que ha orientado a comprender los medios, alguien se acordará que eso ya lo hacía Umberto Eco en los 60-70 con la semiótica de los medios masivos.

Más recientemente tenemos una serie de contribuciones que se están ocupando del impacto psico-social y físico del consumo tecnológico, en un contexto donde la tecnología media (y mediará cada vez más, con la inteligencia artificial) lo que hacemos. He incluido estas líneas pues también llevan a repensar el entusiasmo en relación al medio tecnológico.

No podemos dejar de lado que hoy por hoy tenemos estudios que agregan 40 años de investigación, o que realizan síntesis de cientos de estudios sobre el impacto de las tecnologías y  la educación en línea (cito el trabajo de Hattie que ha sido muy discutido, pero que se ha preocupado por observar el efecto de distintos métodos de enseñanza sobre los resultados de aprendizaje de los alumnos). Sabemos que hay un impacto en la motivación, en el mejoramiento de habilidades en procesos comunicativos en línea, en el apoyo a funciones cognitivas y metacognitivas como planificar el aprendizaje y comprender los errores. Y fundamentalmente, y muy importante, mejoran las posibildidades de acceso a la educación.

Sin embargo con todo lo antedicho en relación a las problemáticas generadas por las tecnologías, voy a dividir las áreas de exploración desarrollo de una actitud crítica en cuatro niveles: comportamental, emocional, cognitivo y social. Vamos a definir los objetivos de aprendizaje de cada una de esas áreas y a presentar estrategias de acción docente para cada nivel. Este será entonces (aunque muy esquemático) un dispositivo de lectura del fenómeno y de orientación de la práctica pedagógica.

Niveles de trabajo para el desarrollo de una Actitud Digital Crítica

Niveles

Nivel Comportamental

Objetivos de Aprendizaje. En este nivel los alumnos deben adquirir habilidades y conocimiento para regular aspectos como el tiempo de exposición a las tecnologías y los términos y condiciones de uso de apps y programas. Así mismo los llevaremos a considerar la importancia de los aspectos de cuidado de espacios, instrumentos y contexto de Trabajo, es decir, la parte de la relación material con el medio digital y tecnológico. 

Estrategia Docente.  ¡Menos es más!  Tenemos que re-configurar los objetivos de aprendizaje para que el tiempo de exposición al medio tecnológico sea limitado, para que no provoque fatiga, ansiedad y estrés.

Serge Tisseron, psiquiatra infantil, psicoanalista y director de investigación de la Universidad de París Ouest-Nanterre, ha presentado la regla 3-6-9-12, según la cual:

  • Evitar las pantallas para niños menores de 3 años.
  • No usar consolas de video portátiles antes de los 6 años.
  • No Internet para niños menores de 9 años.
  • Uso de Internet con supervisión a partir de los 12 años.

Y yo agregaría que los hábitos de los adolescentes, de los jóvenes en formación universitaria y de los mismos adultos encierran grandes dilemas. La adicción a la pantalla es un problema real.

Ante esta situación, esto lo voy a recomendar a lo largo de toda la presentación, los equipos docentes y de educadores tienen que trabajar primero en un mapeo de la situación. Es hora de trabajar, más que nunca, en equipo entre los docentes, para dejar de lado los contenidos de dominio de conocimiento, relegar contenido por una mejor organización de la oferta formativa, con turnos de reconocimiento de la situación individual de uso de equipamientos tecnológicos y de hábitos familiares. En el caso que sea necesario, hay que trabajar en equipo con servicios sociales y de los gobiernos locales para generar formas de apoyo a situaciones extremas que escapan del trabajo docente. El trabajo sobre las experiencias de uso de la tecnología puede hacerse a cualquier edad. Lo importante es enseñar a “ver atrás de la escena” a mirar qué nos proponen el medio tecnológico y qué nos esconde. Yo trabajo el tema de datos y les aviso, con el uso de muchas plataformas tecnológicas en la escuela, estamos haciendo un pacto con Mefistófeles: brillo y encanto a cambio de los datos comportamentales y biométricos de nuestros niños para ofrecer productos ajustados a nuestros deseos de consumo.

Nivel Emocional

Objetivos de Aprendizaje. Detectar y regular críticamente las emociones que nos genera el medio tecnológico. Y todos lo hemos experimentado, como podemos quedar emocionalmente tocados durante un videojuego o al escuchar música en canales específicos y peor aún, al leer o expresar opiniones en redes sociales.

Estrategia Docente. Es fundamental encontrar espacios para hablar de las emociones ante el uso del medio digital. La frustración de no poder comprender el funcionamiento de una tecnología a los tipos de emociones generados por los videojuegos como decía anteriormente. De nuevo aquí voy a recomendar una estrategia institucional, puede ser delegada en un grupo de Trabajo docente o en estrategias tutoriales en la universidad, para acompañar a los estudiantes en el seguimiento y la regulación de sus propios estados emocionales al usar la tecnología. ¡Incluido el aburrimiento ante las videoconferencias!

Algunos ejemplos recogidos en la red en estos días muestran un colectivo docente comprometido en esa relación emocional. Desde la carta a los estudiantes cotidianamente escrita por el rector y diseminada por canales de la universidad sobre el esfuerzo cotidiano hecho en esta situación de riesgo (Politécnico de Milan, ver mis diapositivas, número 20), a el mensaje de un docente en twitter para compartir con sus colegas cómo había dedicado tiempo para dejar que sus estudiantes comentaran cómo se sentían en tiempos de crisis y ello había determinado un flujo infinito de mensajes de parte de los estudiantes. Otro ejemplo, de una docente argentina que usó medios simples para trasmitir una tarea que generar un estado emotivo positivo no solo para los alumnos sino para la familia. Claro que no se puede abusar de estos recursos porque podrían tener el efecto contrario.  Es fundamental planificar entonces momentos y formas de conexión con las emociones de vivir en el medio tecnológico mucho tiempo.

Nivel Cognitivo

Objetivos de Aprendizaje. En este nivel se espera que los alumnos adquieran habilidades para cuidar la calidad de la información que consumen, a través del desarrollo de un pensamiento crítico propiamente dicho, para operar justamente esta selección de herramientas tecnológicas y de tipos de información.  Sin embargo, este no es un camino fácil. Porque no se trata de enseñar unas habilidades moleculares, sino de una competencia a 360 grados, que se basa en un saber, saber hacer y saber ser, fundamentalmente saber ser. Desde el saber hacer, tenemos que preparar a nuestros alumnos a analizar el nivel de ambigüedad del lenguaje, la presencia de prejuicios, de lenguaje manipulador que usa las emociones más que la evidencia verificable. O que usa tecnicismos para enturbiar la lectura de la evidencia, atención, esto está muy presente en las estadísticas que mienten. Desde el saber ser, el pensador crítico aprende a descentrarse para desarrollar su mirada desde varias perspectivas sobre los hechos y extraer prudentemente conclusiones. Este ejercicio continuo lo lleva a ser paciente y portador de honestidad y humildad intelectual.

Estrategia Docente. Hay varias estrategias que el docente puede usar, estoy segura que muchas de ellas ya Uds. las ponen en marcha. Señalo particularmente la curaduría colaborativa, por así decir, de los tipos de tecnologías que usamos en la clase (y por qué no, también en casa; yo lo hice con mis estudiantes de educación, con los que clasificamos los videojuegos por escala PEGI, una escala de clasificación internacional de niveles de lenguaje violento, sexual, etc. que está presente en un vídeo juego, y ellos mismos se soprendieron de lo que consumían y habían estado consumiendo desde adolescentes). Así mismo, me parece fundamental trabajar técnicas que lleven al alumnado al análisis de procesos comunicativos para detectar formas de razonamiento, desde sus premisas a sus conclusiones, basado en argumentaciones lógicas o, hoy tan en boga, en datos estadísticos y visualizaciones dinámicas. Este trabajo nos lleva a un desarrollo de la competencia informacional, que es en definitiva la base del desarrollo epistémico, de la capacidad de analizar, interpretar y concluir de manera metódica. Cuando este proceso se ha hecho bien en la escuela, se llega a la universidad con las habilidades de base para afrontar el aprendizaje del método científico y de la escritura académica.

Respecto de las actividades para desarrollar las habilidades que mencionábamos más arriba, comparto con Uds. dos tipos de métodos de trabajo docentes fueron muy usadas entre los ’90 y 2000  y ahora podrían volver a adquirir importancia: el debate y la construcción dialógica del conocimiento. Aunque pueden ser llevadas a cabo en presencia (sobre todo el debate), es posible usar micro-blogging o videoconferencia, pero particularmente foros online en el caso de la construcción de conocimiento. En breve, estas técnicas proponen al alumnado problemas y los colocan en situación de interactuar, en modo competitivo o constructivo, para llegar a posiciones superadoras, enriquecedoras, basadas en el uso del lenguaje del otro (la intertextualidad) y en la invención (que queda bien denotada cuando se crean metáforas).

El trabajo en y con Social Media abre un capítulo gigantesco, que difícilmente podría cubrir aquí. Pero su análisis desde distintas perspectivas es parte de la educación medial de nuestros días, y tiene que ver con aplicar las habilidades de pensamiento crítico al chequeo de formas, hechos y fuentes de la información que circula en estos contextos comunicativos tan particulares como Facebook, Twitter, Instagram, solo para mencionar algunos.

Hecho frecuente en tiempos COVID: recibimos un audio o un texto y su contenido nos genera indignación o preocupación, e inmediatamente lo compartimos. Como Uds. pueden ver hay una información sesgada, una reacción emocional que impide el análisis de la información, seguida de una reacción social (comparto porque las personas que quiero compartirán mi enojo o mi preocupación o porque las defenderé de algo que yo siento un peligro). No necesito hablar del impacto que esto tiene cuando una noticia falsa se viraliza: se masifica el odio o la preocupación. Enseñar el chequeo de noticias falsas es una técnica fundamental en una actitud digital crítica. El que se ha dado en llamar “Fact Checking” o chequeo de fuentes, promovido particularmente por redes de periodistas, es un trabajo que podemos realizar con nuestros alumnos en varios ámbitos disciplinares como la enseñanza de los idiomas o ámbitos científicos, para desmontar la “post-verdad”. En el dossier de materiales les dejo un par de fichas para llevar a cabo ese trabajo desde la escuela primaria.

En este sentido, usar los datos abiertos como recursos educativos puede ser un camino a formar habilidades avanzadas de chequeo de hechos y fuentes. Que las estadísticas no nos engañen es un nivel básico de alfabetización en datos, pero este trabajo con los datos, desde la arquitectura del análisis, es el ABC de los procesos que hoy por hoy el medio digital está usando, algo que se ha dado en llamar datificación, en cuanto a que los datos se extraen y se convierten a través de algoritmos tratados a nivel informático. En las diapos presento dos ejemplos de experiencias en curso, una en Barcelona (Retos de Datos Abiertos)y la otra en todo el territorio italiano (Para una escuela de Cohesión en abierto, A Scuola di Open Coesione).

Nivel Social

Objetivos de Aprendizaje. Los alumnos serán llamados a desarrollar habilidades para moverse en procesos comunicativos y relacionales en la red. Por un lado, tendrán que desarrollar formas de empatía activa para la comprensión de las limitaciones de la comunicación y la interacción en el medio digital. En breve, si alguien tiene una conexión limitada por móvil o celular, no tiene las mismas posibilidades de interacción con objetos y procesos, y tenemos que “ajustar el canal” para ser equitativos. Por el otro lado, tendrán que aprender a comprender que quien está del otro lado de la red, puede tener intenciones malignas, y puede provocarnos un daño.

Estrategia Docente. En ese sentido la estrategia docente tiene que partir puede colocarse del lado de explorar las problemáticas de la equidad en el medio tecnológico (accesibilidad e inclusión, correcto comportamiento comunicativo evitando discurso de odio) y los temas de ciberseguridad (quién puede estar del otro lado, qué compartir sobre mí). Si bien para el tema de ciberseguridad recomendaría sobre todo en la secundaria de trabajar con expertos (de la policía y de grupos profesionales de la psicología, trabajo social, jurisprudencia y administración gubernamental, etc.), el tema puede ser tratado como aspecto central de una actividad (en ciencias sociales por ejemplo) o bien como fase inicial de relación con un medio tecnológico al utilizar apps libres para los trabajos en clase, por ejemplo, si se usan redes sociales.

Tomemos el caso de una tarea en la cual puede usarse Twitter o Instagram para postear materiales y resultados de aprendizaje. Será necesario pensar:

  • En relación al uso equitativo y seguro del medio tecnológico, ¿requiere un ancho de banda demasiado elevado? ¿Todos pueden permitirse de generar un video y subirlo en el canal de Instagram o Tik Tok?
  • Al postear en Instagram o Tik Tok, ¿qué limitaciones tendremos para la accesibilidad sino proponemos adecuados metadatos y multicanales para que el material sea perceptible? Finalmente, ¿qué voy a mostrar? Si mi video o fotografía queda abierto, y me topo con un troll, alguien que hace comentarios desagradables, ¿qué puedo hacer? ¿El medio ofrece formas de protección y denuncia?

Finalmente hay que considerar en todo momento que  la vieja “netiquette” de los años ’90 para comunicarse adecuadamente en medios digitales se convierte hoy en la prevención mucho más compleja del problema del discurso del odio en redes sociales. Se trata de un fenómeno tan frecuente, y que podemos proponer sea en modo accesorio al uso de un forum escolar o de redes sociales, sea como tema principal de trabajo, a través de trabajos de investigación o de construcción de conocimiento o debate sobre el tema. Habrá que:

  • Focalizar la victimización
  • Descrubrir la connotación discriminatoria
  • Descubrir los nacionalismos
  • Deconstruir el etnocentrismo
  • Decontruir el discurso patriarcal

Consideraciones finales

A lo largo de toda la presentación he ido dando ideas y sugerencias para trabajar el desarrollo de una actitud digital crítica.

Sin embargo, tengo que enfatizar la importancia del concepto de “comunidad educante”, en el sentido de un grupo humano compuesto por docentes, familias, y alumnado.

En efecto, después de este recorrido por estos cuatro niveles de la actitud digital crítica, quisiera cerrar con el elogio de la complejidad y de la educación lenta, en estos tiempos de crisis. Hemos usado las tecnologías en estos últimos años para facilitar y simplificar el contenido, para acelerar el tiempo.

Las crisis llaman a parar, a dejar lo que estábamos haciendo porque hemos sido interrumpidos. Y nos imponen repensar la situación, para reinventar el futuro, que en este caso serà el futuro de las Instituciones educativas y el rol que en ellas juegan las tecnologías: que no puede ser el que conocíamos. Usémoslas para comprender la complejidad de las comunidades educantes, y para aprender de manera lenta y profunda.

Para el docente inquieto, recomiendo ir a una breve e inicial recopilación de ejemplos que he elaborado, sobre cómo otros colegas están enfrentando el trabajo para generar una actitud digital crítica en tiempos de COVID19.

 

REFERENCIAS Y RECURSOS EN ESTA PRESENTACIÓN

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