Una tabla redonda para discutir cómo apropiarnos de los datos masivos en la educación

Sale publicado un post en el blog Edul@b  sobre la coordinación de una mesa redonda en el the EDEN Research Workshop 2018 (Barcelona, 24-26  de Octubre), en el que traté de proponer una visión más amplia y crítica sobre el estado del arte en la difusión de las analíticas de aprendizaje.  Me basaba sobre la presentación más extensa y justificada a partir de una serie de referencias que vengo leyendo desde hace un tiempo, en relación a esta cultura de datos que ha invadido (también) el ámbito de la educación.

Mi reflexión arrancó en el 2015, mucho más orientada a la cultura de datos abiertos y a la retórica positiva sobre la riqueza de los datos; cristalicé estas ideas en mi artículo en italiano del 2017, donde ya advertía la necesidad de una alfabetización en datos para poder apropiarse de esa riqueza. Sin embargo, el 2018 trajo vientos de excesiva crítica y de preocupación por una cultura de la vigilancia. He seguido mucho en este sentido el trabajo de Ben Williamson  quien ha realizado un trabajo de análisis de la datificación educativa en distintos niveles del sistema (desde la educación infantil hasta la universidad). Si bien concuerdo con esta perspectiva antitética hacia la datificación masiva, creo que ha llegado la hora de encontrar una perspectiva sintética que se construya a partir de una mirada crítica (pero constructiva) sobre la riqueza de los datos en la educación en general, y de la educación superior en particular.

Mi síntesis, no es novedad, se basa en el dispositivo formativo, es decir, un espacio de reflexión que conlleva concientización, empoderamiento y dominio socio-cultural de la innovación tecnológica.

El tema no es nuevo ni yo tan inteligente (como quisiera) para haberlo descubierto, aunque sí me doy cuenta que todavía circula poco (nomás esperen un par de años y este tema podría emerger con fuerza).

Varios autores están insistiendo sobre la necesidad de criticar este enfoque “Deus ex Machina” de la minería de datos en la educación.

Que las analíticas no son ni serán la solución de aulas cada vez más numerosas, que no llevarán de por sí a disolver los problemas de la relación educativa, entre docente y alumno, esa relación tan profundamente humana que reemplaza a nivel institucional la que es la relación entre padres e hijos. O más bien, la relación intergeneracional, en la que una generación traslada el conocimiento, las competencias, y sobre todo, el poder, a la otra que se insertará en la Sociedad.

Y sin embargo, querría evitar algunos discursos “catastrofistas”: la innovación tecnológica no puede ser demonizada, cuanto no puede ser endiosada. Después de todo, es nuestra responsabilidad de dueños de la creación humana, de gobernar nuestros inventos, de llevarlos a ser en el mundo y para el mundo.

Es que este ciclo tecnológico, no es cosa nueva, ya lo hemos vivido. Hay tecnofóbicos y tecnofílicos. Hay tecnoaterrorizados y tecnoenamorados. Hay quien cree en el Mechané, el dios que baja de la máquina en el teatro griego y resuelve en modo inverosímil una situación dramática. Pues amigos míos, no es así. Somo libretistas y actores, y lo único que podemos hacer es generar espacios de formación (dispositivos de transformación, no sólo de información) y de activismo hacia la apropiación humana de la tecnología.

En eso estoy, y para ello re-propuse el título de la mesa redonda, que tenía que tratar el tema (tan de moda) de las analíticas de aprendizaje. También me muevo en la dirección de crear una serie de recursos y espacios formativos, como decía, en un sentido capacitante y transformativo, y para esto quisiera citar a mis maestros de Venecia, U. Margiotta (2007) y M. Costa (2013). No se trata de renunciar al necesario cambio institucional, sino a convertirlo en un interrogante de prácticas instituidas, que genere recursos para cambiar dichas prácticas, y en el hacerlo, promueva las bases del aprendizaje individual y de los grupos humanos que atraviesan dichos contextos de cambio.

Y la mesa tuvo el impacto previsto: una buena dosis de cantos de pajarillos curiosos (ver #EDENRW18 en Twitter) que también agregaron preguntas y comentarios de extremo interés en el sentido de lo que los tres invitados a la tabla redonda decían, desde una larga experiencia como directores de proyectos institucionales: necesitamos las analíticas, necesitamos la automatización de procesos, necesitamos los datos. Pero necesitamos aprender a controlarlos, y que respondan a nuestros objetivos primeros y últimos: enseñar y aprender mejor.

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Referencias bibliográficas

Costa, M. (2013). Forma-Azione: i processi di capacitazione nei contesti di innovazione Educ(a)ction: Capability processes within contexts of innovation. Formazione&Insegnamento., XI(1), 103–118.

Margiotta, U. (2007). Pensare la formazione: strutture esplicative, trame concettuali, modelli di organizzazione. Milano: Bruno Mondadori.

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